En un vistazo
- El problema
- Una card, un precio y añadir a la cesta, para un té que se toma a diario y se prepara con cuatro piezas.
- Qué hice
- Un pack de iniciación con el ritual entero y la suscripción como opción en la ficha.
- El resultado
- La conversión se duplicó y el ticket medio pasó de 18 a 32 euros.

El problema
Un té que se toma cada día, vendido como si se comprara una vez.
Quien no lo toma no sabe por dónde empezar, y quien lo toma tenía que volver cada mes a repetir la misma compra a mano. La tienda no ayudaba a ninguno de los dos.
Lo que encontré
Probarlo eran cuatro decisiones
El matcha se prepara con chasen, cuenco y cuchara. Quien empieza no sabe qué necesita y busca un «pack completo».
Quien lo toma no cambia de marca
Funciona como el café: cuando alguien encuentra la suya, rara vez cambia. Esa ventaja estaba sin explotar.
Una categoría con un solo producto
Un título, un texto y una única card: un clic más sin aportar nada, y sensación de tienda vacía.
Las decisiones
Decisión 1
Un pack para quien no sabe qué necesita
Un pack de iniciación con el ritual entero: matcha, chasen, cuenco y cuchara.
El catálogo era corto, y eso se puede tratar como una ventaja. Quien empieza no tiene que decidir cuatro veces, y cada pieza va explicada por lo que aporta. Es la decisión que más se nota en el ticket medio.

Decisión 2
El matcha es un ritual, no una compra
La compra recurrente pasa a ser una opción en la ficha, no un ajuste escondido.
Se montó la suscripción con descuento visible y entrega automática, en la ficha, que es donde el usuario ya está decidiendo. No puedo decir cuánto subió la recompra porque antes no se medía: solo que antes no había suscripción y ahora sí.


El resultado
La gente que entra compra el doble de veces y se lleva casi el doble.
- Tasa de conversión
- 0,6 % → 1,2 %
- Ticket medio
- 18 € → 32 €
Los pedidos al mes subieron de 14 a 54, aunque ahí no está solo la web: el SEO arrancó a la vez, en el mismo proyecto. La conversión y el ticket sí son de la tienda.
