En un vistazo
- El problema
- Cada tabla era un producto suelto, el menú se enredaba con cada novedad y apenas había confianza para comprar una tabla sin probarla.
- Qué hice
- Arquitectura nueva probada con card sorting, productos con variantes, fichas con cada extra y la comunidad dentro de la tienda.
- El resultado
- Las ventas online crecieron un 14 %, y un 23 % en móvil.

El problema
La tienda no estaba pensada para crecer.
Cada versión de una tabla era un producto independiente, así que con cada novedad el catálogo y la navegación se complicaban un poco más. Y para un producto que se compra sin probar, la web apenas tenía prueba social: poca confianza justo donde más falta hacía.
- 1000 entran en la tienda
- 180 llegan a una tabla
- 14 compran
Lo que encontré
Un catálogo que no escalaba
Cada medida y cada color eran productos distintos. Añadir un modelo nuevo era añadir varios productos más a un menú que ya costaba recorrer.
El producto, en segundo plano
Las tablas estaban a la misma altura que las gorras y el blog. En los mapas de calor, el blog se llevaba más clics que la categoría que factura.
La comunidad no estaba en la web
Miles de personas publicando fotos con su tabla en redes, y en la tienda casi ninguna reseña ni una foto que no fuera de estudio.
Las decisiones
Decisión 1
Una arquitectura pensada para crecer
Rehicimos la arquitectura del sitio y la probamos con card sorting antes de construirla.
No bastaba con ordenar el menú de hoy: la tienda iba a meter muchos más productos. Las tablas pasaron a la primera entrada, organizadas por modelo y por colección, y contacto, FAQ y blog bajaron a «Sobre nosotros». Esa misma estructura permitió crear páginas por modelo y por colección mucho mejor posicionadas en buscadores.

Decisión 2
Variantes en lugar de productos sueltos
Cada tabla pasó a ser un solo producto con sus variantes de medida y color.
Con cada versión como producto aparte, cada novedad complicaba la navegación. Con variantes, el catálogo crece sin que el menú se enrede, y quien compra compara medidas y colores sin salir de la ficha.

Decisión 3
Una ficha que explica cada extra
La ficha detalla cada accesorio y deja completar el pack a medida.
Las tablas se venden con accesorios, y no quedaba claro qué traía cada una ni qué faltaba. Explicar cada extra y dejar añadir los que quieras convierte la compra en algo a medida. Y el precio, en negro y sin tachar: vender una tabla de 200 € con estética de outlet la abarata.

Decisión 4
La comunidad, dentro de la tienda
Añadimos vídeos de uso, reseñas y fotos de clientes, e impulsamos el hashtag #huiike en redes.
Una tabla se compra sin probarla, y ahí la confianza lo es todo. La comunidad ya existía en redes; faltaba que se viera en la web. Las fotos de clientes y los vídeos de uso contestan la duda que ningún texto resuelve.

El resultado
Llega más gente a ver una tabla, y compra más cada vez.
- Llegan a una tabla, de cada mil
- 180 → 250
- Compran, de cada mil
- 14 → 16
- Valor medio del carrito
- +6,1 %
Las ventas online subieron un 14 %, y un 23 % en móvil frente al 9 % de escritorio: donde más se notó fue donde peor estaba. El carrito medio subió un 6,1 % y el tiempo en la web, un 12,4 %.
